¡Qué pena! Al final resulta que la vida no es así. No hay nadie que se enamore de tu pequeñez, que encuentre en ti todo lo que falta porque siempre será más grande lo que te falte a ti. No habrá nadie que te bese las cicatrices, que te mire con admiración, que te quiera pese a todo, pese a ti. No habrá nadie que quiera abrazarte y al que no le importe lo que hayas hecho, lo que hagas, lo que acabarás volviendo a hacer. No habrá nadie que te sonría entre gemidos, que vea más allá de lo que aparentas, de lo que eres. No habrá nadie que te agarre la cara y te quiera en silencio y a gritos, que no se avergüence de estar a tu lado. La vida no es así, no habrá nadie dispuesto a tragarse el orgullo y hablarte, no habrá fantasías de esas que zumban los oídos de madrugada, no habrá sorpresas, no habrá quien te saque de la rutina, no habrá quien quiera compartir contigo un pedacito de su vida... ay, qué pena.